Libro de papel, libro digital, ¿qué cambia para mi hijo?

Esta es la pregunta que le hicimos a Marie-Josèphe Rançon, logopeda y consultora de legibilidad de Bayard Jeunesse. Su respuesta en 7 puntos.

  • 1. Ya no se trata de oponerse al libro en papel y al libro digital, ambos existen y todos pueden contribuir con algo. Estos dos soportes crean diferentes experiencias de lectura, lo que no está exento de consecuencias, especialmente cuando se aprende a leer.
  • 2. Leer en un «libro de papel» asegura la linealidad: el niño ve dónde está el comienzo del cuento, pasa las páginas para avanzar en el cuento, percibe que avanza en el cuento y luego llega a la última página. Cuando lee en una tableta, los elementos se mueven. El texto y la imagen llegan y salen de la pantalla, es el niño quien se abre paso en la historia.
  • 3. La «fijación» del papel facilita la atención y memorización del niño que es necesaria para seguir el progreso de la historia: las palabras, las ilustraciones no se mueven. El niño sabe que puede volver a eso pasando las páginas. Demasiadas indicaciones a través del canal para animaciones de audio o visuales o mediante juegos en paralelo con la historia dirigen la atención a un proyecto que no sea el proyecto de lectura. Un lector novato o uno que se sienta cómodo en su aprendizaje puede ser molestado.
  • 4. Para un libro digital como para un libro de papel, es importante elegir la lectura según la edad del niño, su gusto y sus deseos, pero también su capacidad para prestar atención, memorizar, reflexionar, imaginar.
  • 5. Para los niños con dificultades de aprendizaje para leer, la lectura en tabletas puede abrir nuevos horizontes. El niño se siente menos juzgado por sus habilidades de lectura, buscará más placer.
  • 6. El papel de los padres con el niño sigue siendo el mismo con un libro digital o un libro de papel. Cuando el niño es muy pequeño, el padre es un «súper narrador»: el niño pequeño cree que su padre o su madre son parte de la historia y que la historia se creó solo para él. Cuando el niño crece, el padre se convierte en un facilitador: ayuda al niño a posicionarse bien para desarrollar la historia. O lo cuenta, o lee el texto escrito, o comenta: le ofrece al niño una situación de atención compartida, según la expresión del psicoanalista Jacques Lévine. Él también está allí para seguir al niño cuando hay malentendidos que resolver o cuando las emociones fluyen.
  • 7. Después de leer, en una tableta o en papel, es muy nutritivo un momento para las discusiones entre padres e hijos. No es un interrogatorio sino una conversación para que el niño pueda verbalizar sus pensamientos, sus sentimientos, sus reflexiones, sobre los personajes, en la historia del libro, ¡pero también sobre la vida!

Entrevista con Odile Amblard

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